viernes, 13 de julio de 2012
Hoy es 13 y además es viernes.
Ha pasado medio año,
seis meses,
26 semanas,
183 días,
4.392 horas,
263.520 minutos,
15.811.200 segundos
sin ti.
¡Qué frialdad de cifras! pero es que mi corazón está tan herido, tan roto, tan dolido, tan desgarrado, tan solo, tan frío... que ya no sabe, ni puede, ni quiere decir nada.
Seis meses, no sé si es mucho o poco. A mí me parece que fue ayer, o más bien hace un rato, cuando me diste el último beso y me dijiste: hoy es viernes, hoy vuelvo pronto. ¿Por qué nadie nos dijo que era el último? ¿por qué nadie nos dijo que no volverías pronto? ¿por qué nadie nos dijo que no volverías?
Hoy se me escapa el sol entre los dedos.
Hoy es viernes también y te echamos de menos.
miércoles, 4 de julio de 2012
4-julio
Despierta mi amor, solo un momento, mira que hoy hace 21 años desde que nos casamos y el 21 es nuestro número. “La habitación dois vinte e um”, “el 21 rojo”, “la casa 21”...
Dicen que el peso del alma es de 21gr ¡qué cosas dicen!
Hace 21 años unimos nuestras almas en una sola alma, nuestros cuerpos en una sola carne y nuestro amor en un amor eterno. ¿Cuánto pesa eso?
A mí me pesa una barbaridad.
No duermas tanto que hoy es 4 de julio y tenemos que bailar.
sábado, 30 de junio de 2012
La utilidad de las servilletas
Hay servilletas que sirven para limpiarse la boca, otras, para limpiarse las manos, con algunas, alguna se limpia los ojos, con otras, otras se suenan, hay incluso servilletas que sirven de posavasos, también de posacubiertos, ¡hasta de posaestampas!. También hay servilletas que sirven para todo y pasan de la boca al ojo, del ojo a la nariz, de la nariz a los dedos y finalmente cumplen con su cometido de mantelito. Son servilletas que tienen tantos fines como imaginación tiene una pobre anciana.
¡Que nadie intente poner orden en las servilletas, ni aconsejar sobre su mejor uso!
Yo “soy malvada” y le pongo solo una, “no seas malvada y dame más servilletas”, dice como quien pide un tesoro; pero los nervios me traicionan, el sentido común me invade y refunfuño mientras me levanto a coger más servilletas.
¿Por qué necesitará tantas servilletas? El motivo es el mismo que hizo que el año pasado tuviera que comprarle un diccionario de inglés con toda urgencia. “¿Pero para qué quieres un diccionario de inglés?” dije asombrada. “Pues para qué lo voy a querer, para consultar las palabras que no sé” Claro, qué pregunta tan tonta la mía, cómo se me ocurre preguntar algo parecido.
¡Viva la utilidad de las servilletas y de los diccionarios de inglés, tan necesarios para una pobre anciana que sentada en su butaca mira con la mirada perdida el fuego de la chimenea!
Y “¿qué día es hoy?”, no, no, no, mejor dicho: “¿hoy es martes?” o “ayer fue lunes?” o “¿mañana es miércoles?” porque en cuestión de semanas todo gira alrededor del martes no se sabe porqué. Necesita saber el día de la semana para poder rezar el Rosario y al final del día podemos llegar a escuchar ¿hoy ha sido martes?, pues ella mata los días a eso de las ocho, más de quinientas veces. Los niños contestan con aburrimiento infinito: “síííiíííííí” o “nooooooo, hoy es jueeeeeeeves” otras quinientas veces.
Ella misma dice que es como si le pasaran una esponja mojada por la cabeza y le borraran cualquier información ¡qué pena! a lo mejor es una servilleta mojada.
Era niña de matrículas de honor, “la más lista de la clase” dice sin ninguna modestia porque era verdad. Fue licenciada en Ciencias Químicas cuando entonces la mayoría de las mujeres se contentaban con aprender a escribir a máquina. Su cabeza brillaba en inteligencia y su corazón en bondad. Tanta bondad que un buen día decidió ponerla en manos de Dios y la recluyó en un convento de clausura, la bondad digo. A través de aquellas rejas nuestras miradas de niños se impactaban cuando íbamos de visita y ella lloraba al ver a mamá tan nerviosa y tan triste.
Pero Dios tenía otros planes para ella y no quiso que su bondad se quedara encerrada tras el torno; la sacó de allí y le pidió que pusiera esa bondad al servicio de sus hermanos, sus hermanas y sus sobrinos. Y así lo hizo. Cuidó uno por uno a todos, sin quejarse, sin aspavientos, sin que se enterase su mano izquierda de lo que hacía la derecha y lloró la muerte de cada uno hasta que se quedó sola.
Ahora está ella vieja, débil y tonta. En un escondrijo del cerebelo tiene el cloruro de sodio olvidado y en el otro escondrijo afloran servilletas inútiles ¿qué digo yo? ¡utilísimas!
Solo le pido a Dios que me dé la fuerza para poderla atender bien, como se merece, porque tanta servilleta desperdigada por la mesa de la cocina me anuda los nervios y me impide sonreírla. Solo le pido a Dios que me ayude a darle todas las servilletas que quiera.
martes, 26 de junio de 2012
silencio
Últimamente estoy seca. Los días resbalan por mi piel sin decir nada. Todo está callado y la vida no me habla. El silencio es ensordecedor, su ruido se cuela por todas las rendijas y su zumbido grita de dolor. Me pondré tapones, para solo oir el tom-tom de mi corazón, a ver si me lleva a mi destino sin equivocarse de ruta.
miércoles, 13 de junio de 2012
sábado, 9 de junio de 2012
¡¡¡¡¡Gran-Diosa!!!!
martes, 5 de junio de 2012
No sé cómo es posible
Es
como alucinante, surrealista, que esté Luis haciendo la Selectividad,
dando ese paso tan decisivo en su vida, en nuestras vidas, y no estés tú
para comentarlo, para ampararlo, para protegerlo, para educarlo, para
decirle, para abrazarle, para regañarle (que a veces se lo merece), no
sé cómo es posible, pero no estás.
Ya puedes desde el cielo ejercer, porque aquí te necesitamos mucho.
Mucho peor
Peor que la tristeza es el temor
al incierto futuro y al pasado,
las tinieblas, el miedo, la zozobra,
de no saberte.
Pica en el alma, arde la desazón,
la oscuridad planea en las entrañas,
exprime el aire, se ahoga en la garganta,
te congela.
Tu rostro está parado en una foto,
ni siquiera me mira, hasta parece
que se burla del llanto y lo desprecia
su indiferencia.
Todo está hueco, frío, inexpresivo,
duro, mortal, amarmolado,
pero con pinchos que se clavan
de fuego y rojos.
Mucho peor que la tristeza es esto,
la angustia del olvido, el sobresalto,
de la amargura negra y el desprecio,
de no entender.
al incierto futuro y al pasado,
las tinieblas, el miedo, la zozobra,
de no saberte.
Pica en el alma, arde la desazón,
la oscuridad planea en las entrañas,
exprime el aire, se ahoga en la garganta,
te congela.
Tu rostro está parado en una foto,
ni siquiera me mira, hasta parece
que se burla del llanto y lo desprecia
su indiferencia.
Todo está hueco, frío, inexpresivo,
duro, mortal, amarmolado,
pero con pinchos que se clavan
de fuego y rojos.
Mucho peor que la tristeza es esto,
la angustia del olvido, el sobresalto,
de la amargura negra y el desprecio,
de no entender.
viernes, 1 de junio de 2012
Porque
Porque aún te quiero y aún te necesito,
porque sigo oyendo tus pasos tras los míos,
porque cuando abre la luz por la mañana
lo primero que hago es buscarte,
y no te encuentro.
Porque has olvidado recoger todas tus cosas,
porque te lo callabas y escondías
tus miedos y tus penas, tus canciones,
tu locura de amor, tu melodía,
y no te tengo.
Porque es un día más, un día menos,
porque no sé si escuchas mis temores,
porque tal vez me dices y me oyes
pero estoy ciega y sorda
y no te entiendo.
Porque tú eras tan mío y yo tan tuya,
porque éramos nosotros, solo uno,
porque ya no eres tú, ni yo soy ya
nada, no sé qué soy,
pero te quiero.
porque sigo oyendo tus pasos tras los míos,
porque cuando abre la luz por la mañana
lo primero que hago es buscarte,
y no te encuentro.
Porque has olvidado recoger todas tus cosas,
porque te lo callabas y escondías
tus miedos y tus penas, tus canciones,
tu locura de amor, tu melodía,
y no te tengo.
Porque es un día más, un día menos,
porque no sé si escuchas mis temores,
porque tal vez me dices y me oyes
pero estoy ciega y sorda
y no te entiendo.
Porque tú eras tan mío y yo tan tuya,
porque éramos nosotros, solo uno,
porque ya no eres tú, ni yo soy ya
nada, no sé qué soy,
pero te quiero.
martes, 29 de mayo de 2012
Amapolas de regalo
Al
llegar la primavera, el campo se viste de rojo y me encanta. Me acuerdo
de mirar las amapolas desde pequeña, cuando volvíamos los domingos
por la carretera de La Coruña, donde ahora hay urbanizaciones
asépticas, entonces había campos de amapolas. Recuerdo especialmente las
laderas de la vía del tren a su paso por Las Matas. ¿Por qué a las
amapolas les gustarán tanto los trenes? Siempre están ahí para que el
viajero aburrido las vea desde la ventanilla y son un regalo para el
espíritu.
Desde hace un par de años, el día de mi cumpleaños le pedía a Dios me regalara una amapola, pero él no parecía prestarme atención. Abrías la puerta del jardín y el campo enrojecía, pero dentro... ni una. En fin ¡qué se le va a hacer! realmente Dios tendría otras cosas más importantes en las que pensar que en plantar una amapola en mi jardín.
Este año me olvidé de pedirlo, sin embargo, tengo en el cielo un poderoso intercesor que además conoce mis gustos a la perfección y que no se conforma con regalarme una amapola ¡sino muchas!
Las ha puesto allí al fondo para que las pueda ver desde la butaca.
¡Gracias mi amor, ha sido el mejor regalo de cumpleaños!
Desde hace un par de años, el día de mi cumpleaños le pedía a Dios me regalara una amapola, pero él no parecía prestarme atención. Abrías la puerta del jardín y el campo enrojecía, pero dentro... ni una. En fin ¡qué se le va a hacer! realmente Dios tendría otras cosas más importantes en las que pensar que en plantar una amapola en mi jardín.
Este año me olvidé de pedirlo, sin embargo, tengo en el cielo un poderoso intercesor que además conoce mis gustos a la perfección y que no se conforma con regalarme una amapola ¡sino muchas!
Las ha puesto allí al fondo para que las pueda ver desde la butaca.
¡Gracias mi amor, ha sido el mejor regalo de cumpleaños!
sábado, 26 de mayo de 2012
No quiero jugar ya
Ya no quiero jugar más a esto.
No me gusta este juego.
Quiero que vengas y me lleves a casa, no sé a qué casa, a la que ahora es tuya. Donde tú estés quiero estar yo.
¿Es que no te acuerdas de que me he quedado aquí, contando de cara a la pared?
No me gusta este juego.
Quiero que vengas y me lleves a casa, no sé a qué casa, a la que ahora es tuya. Donde tú estés quiero estar yo.
¿Es que no te acuerdas de que me he quedado aquí, contando de cara a la pared?
domingo, 20 de mayo de 2012
Inés
Si esas madres, tan engañadas y confundidas, supieran que matando en el seno materno a ese ser tan débil e indefenso están matando lo mejor de ellas mismas, lo más grande, verdadero y necesario, porque están matando al mismo amor hecho carne en un cuerpo, tal vez no muy perfecto, pero sí en el alma más pura, no lo harían.
Si alguien les dijera lo que ocurre en realidad al abortar a ese pequeño con Síndrome de Down, ninguna consentiría que nada ni nadie lo arrancara de ellas.
¡Qué confusión, qué ignorancia, cuánta mentira! y todo porque en una ecografía se ve no sé qué cosa sin importancia en el pliegue nucal... ¿se ve en la ecografía el amor que va a dar esa criatura? ¿dice la ecografía cuánto compensan estos niños sus posibles discapacidades? ¿sabe la ecografía el grado de felicidad que provocan a su alrededor?
Inés, guapa, va por ti, mi prima especial.
jueves, 17 de mayo de 2012
¿Es
esto una cuestión de tiempo? ¿una apuesta a ver cuánto aguanto, o qué?
Porque si de tiempo se trata... ¿a los quince años se ha alcanzado la
madurez? ¿se tienen muchos recuerdos anteriores a los quince? De quince a
cuarenta y cuatro van veintinueve, casi treinta, si no me equivoco,
¿treinta años son una muestra suficiente para crear hábito en una vida?
¿y cuánto tiempo se necesita para olvidarlo?
No sé vivir sin ti, no sé.
No sé vivir sin ti, no sé.
Verano 1983
lunes, 14 de mayo de 2012
Arbolitos muertos
Hubo un tiempo en el que por las tardes planchaba camisas.
También en ese tiempo éramos dos.
Paseabas conmigo y hacíamos fotos de esos arbolitos desnudos, muertos, que tanto te gustaban.
El tiempo era nuestro y calentaba nuestras venas.
Después llegó el tiempo vacío.
Los arbolitos siguen ahí, impasibles, iguales, muertos y desnudos todavía.
Pero ya no hay camisas en el cesto, ni tú estás en las fotos.
13 otra vez
Y
otra vez llegó el día 13, ya ha venido cuatro veces y cuatro veces he
tenido que acorcharme el corazón. En realidad me lo acorcho todos los
días pues lo mismo me da que sea 13 que 20 que 8000. Es un día más o tal
vez, un día menos.
Si supiera pintar o escribir o cantar o esculpir o tocar un instrumento... si pudiera hacer algo que me ayudara a desahogar, a echar fuera todo lo que siento y me aprisiona el alma. Si pudiera gritar, gritaría alto, enorme, inmenso: aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y todo tú saldrías, tu amor dejaría de quemarme y dormiría.
Pero no quiero que salgas, no salgas nunca. Que me quede yo siempre así, despierta, y contigo dentro.
Si supiera pintar o escribir o cantar o esculpir o tocar un instrumento... si pudiera hacer algo que me ayudara a desahogar, a echar fuera todo lo que siento y me aprisiona el alma. Si pudiera gritar, gritaría alto, enorme, inmenso: aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y todo tú saldrías, tu amor dejaría de quemarme y dormiría.
Pero no quiero que salgas, no salgas nunca. Que me quede yo siempre así, despierta, y contigo dentro.
jueves, 3 de mayo de 2012
Papeles grises, tú
Papeles, bancos, otro papel,
un señor gris de un banco negro, un euro, cien mil euros, tú,
una tarjeta de crédito sin crédito, un papel en chino,
un español que también habla en chino, una sudamericana al teléfono, tú,
un recibo devuelto, un número de póliza, una pensión, unos huérfanos, tú,
un fax, una señora gris de un banco negro, dos euros, una viuda,
un coche siniestrado, un seguro, una chaqueta negra, ocho kilos, tú,
una corona de flores, un guardia civil, una deuda,
un papel parecido al otro papel, una hipoteca, tú,
ópera, un vecino que mira,
una herencia, un ataúd,
hacienda, un banco gris lleno de señores de negro, un beso frío, tú,
una firma, un DNI, un ciprés,
un camión amarillo, una nueva cuenta, una cama enorme, tú,
otro seguro, un atestado, otro guardia civil,
un hombre gris de una funeraria también gris, unas cenizas grises, un día gris, tú,
una bolsa de ropa para el tercer mundo, un huérfano que llora,
un Kia azul, unos trozos de Kía azul,
Bonetto, tú,
una nube que llueve, una viuda que llora,
un futuro gris, tú,
un camionero de Eslovaquia, una cuenta bloqueada,
un beso templado, una indemnización,
una carretera gris.
Dolor, dolor, dolor, muerte, dolor.
Y si miro por la ventana veo que la primavera ha explotado en verde y tierno,
y que a pesar de la grisura, el campo canta.
y que tú estás y eres.
Y yo también seré cuando Dios quiera.
un señor gris de un banco negro, un euro, cien mil euros, tú,
una tarjeta de crédito sin crédito, un papel en chino,
un español que también habla en chino, una sudamericana al teléfono, tú,
un recibo devuelto, un número de póliza, una pensión, unos huérfanos, tú,
un fax, una señora gris de un banco negro, dos euros, una viuda,
un coche siniestrado, un seguro, una chaqueta negra, ocho kilos, tú,
una corona de flores, un guardia civil, una deuda,
un papel parecido al otro papel, una hipoteca, tú,
ópera, un vecino que mira,
una herencia, un ataúd,
hacienda, un banco gris lleno de señores de negro, un beso frío, tú,
una firma, un DNI, un ciprés,
un camión amarillo, una nueva cuenta, una cama enorme, tú,
otro seguro, un atestado, otro guardia civil,
un hombre gris de una funeraria también gris, unas cenizas grises, un día gris, tú,
una bolsa de ropa para el tercer mundo, un huérfano que llora,
un Kia azul, unos trozos de Kía azul,
Bonetto, tú,
una nube que llueve, una viuda que llora,
un futuro gris, tú,
un camionero de Eslovaquia, una cuenta bloqueada,
un beso templado, una indemnización,
una carretera gris.
Dolor, dolor, dolor, muerte, dolor.
Y si miro por la ventana veo que la primavera ha explotado en verde y tierno,
y que a pesar de la grisura, el campo canta.
y que tú estás y eres.
Y yo también seré cuando Dios quiera.
lunes, 30 de abril de 2012
Te cuento
Te cuento que Tía sigue corriendo como un gamo para quitarte el periódico. Ya no es a ti a quién se lo quita, pero a ella se le ha quedado dentro de su desbaratado cerebelo que si no corre a cogerlo y no lo esconde en su mesa, alguien se lo quitará y tendrá que pasarse la tarde dormitando ante el runrún de la chimenea como una pobre mártir... ¡Como si no hiciera eso todos los días, con o sin periódico, con o sin ti!
Te cuento que los perros siguen reclamando su paseo a la misma hora. ¡Qué curioso es ese reloj interno que tienen! Son como el cocodrilo de Peter Pan, tic-tac, tic-tac, y les suena la alarma siempre a la misma hora, aunque no sean cocodrilos que se hayan tragado un despertador y aunque tú ya no estés.
Te cuento que la rueda trasera de mi coche se desinfla y no sé hincharla. Voy a la gasolinera, enchufo un cable que pone aire y hace “psssssss” pero más bien me parece que en lugar de hincharla, la deshincho.
Te cuento también que tenemos que renovar el Título de Familia Numerosa y por primera vez nos haremos una foto en un sito de fotos, ya no nos vale la pared blanca del cuarto de estar porque ya no tenemos fotógrafo.
Te cuento que han nacido Álvaro y Lucas. (Marcos no, te lo llevaste contigo). Después de tanta muerte y tanto dolor, son como dos ríos de vida, dos manantiales de alegría, dos calmantes del alma.
Te cuento, mi amor, que todos los días, incomprensiblemente, vuelve a amanecer.
domingo, 29 de abril de 2012
Qué locura
Cada vez que oigo el ruido de la puerta, mi corazón da un salto mortal, porque todavía tengo un resquicio loco de esperanza de que seas tú. ¡Qué locura! pero ¿quién podría vivir sin la locura?
jueves, 26 de abril de 2012
La verdad
“
Vive el día entero hablándole a Dios. Pídele que ya te coja en brazos y
que ya lleve Él el barco de tu vida. Estando en continua oración
saldrás de ti misma y tu cansancio y tu dolor tendrán una nueva
perspectiva y una nueva dimensión.
Eres
una mujer excepcional y Dios cuenta con ello. Eres una elegida. Dios
sabe a quién se le puede pedir. Si te tienes que separar de Luis en
esta vida, Dios te va a ayudar. No te va a dejar sola. Estamos
llamados a la eternidad, esta vida es sólo la preparación de “la otra” .
Sólo hay que llegar a la otra. Hay que esperar a que Dios te abra la
puerta y te diga: “venga, pasa, ya estás aquí y ahora empiezas a vivir”.
Y Luis te esperará en las puertas del cielo y el día que tú llegues
habrá una fiesta y solo allí seremos todos “eternamente felices”.
Y
Luis, que desde el Cielo no tendrá ningún dolor, ni siquiera el dolor
de no estar a diario con vosotros (ese dolor sólo es de este mundo), os
cuidará. Y estará contigo en tu día a día y lo notarás. . Y en
realidad Luis se estará ocupando de que estés llena de Gracia de Dios.
Tú y tus hijos seguís llamados a seguir siendo la familia feliz que
Luis y tú habéis fundado, esa es la clarísima voluntad de Dios y la
clarísima voluntad de Luis”.
martes, 17 de abril de 2012
Corazón partío
Hoy por fin ha llegado el informe de la autopsia, que prescindiendo de palabras técnicas, dice que la causa final de tu muerte ha sido: rotura del corazón.
¡Se nos ha roto el corazón, mi amor! a ti de forma física y real, de forma brutal por el impacto del camión.
A mí de forma espiritual e irreal, de forma brutal por el impacto de tu ausencia.
Pero con lo que queda del tuyo y lo que queda del mío, podemos formar un nuevo corazón, fuerte, grande y nuestro.
lunes, 16 de abril de 2012
El ilustre Bonetto
El ilustre Bonetto se levanta todos los días entre semana a las ocho menos diez. A veces se olvida de apagar el despertador los sábados y domingos, lo cual pone de muy mal humor a su mujer porque ya no es capaz de volver a dormirse. Se ducha, se echa espuma en el pelo y baja a desayunar a eso de las ocho, un café solo, recién hecho, que se bebe de un trago, probablemente abrasándose la lengua. Saca la bolsa de basura y pone una nueva, se calza el abrigo, da un beso a su mujer y avisa a sus hijos. A las ocho y diez como tardísimo están fuera, subiéndose al coche, al Kia Carnival azul que está aparcado frente a la puerta. Deja a su hijo pequeño a los pocos minutos en el instituto, y continúa el viaje con su hija mayor, por una carreterucha peligrosa y llena de curvas que, si la sigues durante unos veinte minutos, te lleva al pueblo de al lado. Por el camino, enciende la radio y escucha las noticias del día, mientras su hija lleva los cascos puestos y se aísla en su música, medio dormida. Siempre le dice algo el ilustre Bonetto a su hija, tipo a qué hora acabas hoy las clases o vaya cara de sueño llevas, y ella pausa su ipod y contesta con monosílabos porque no le apetece mucho hablar cuando está recién salida de la cama. Se acaba la carretera de las curvas y se desvían hacia la estación, donde el ilustre Bonetto deja a su hija mayor despidiéndose con un beso y deseándole un buen día. Y mientras ella va en tren a la universidad, él sigue su trayecto hasta el trabajo.
No sé bien lo que hace allí, solo sé que es bastante imprescindible y que, aunque no es el jefe, los jefes dependen de él. Porque es el que más sabe de informática de toda la pequeña empresa, y que entiende de todo, además. Le dijo un día en tono de broma a su hija que "sin mí estarían perdidos", lo cual resultó ser totalmente cierto.
Sale de trabajar a eso de las tres, aunque los viernes sale un poco antes y recoge a su hija de la universidad. Estos días, ella ya más despierta y animada, los pasan hablando en el coche de todo un poco, de música, de política (el ilustre Bonetto se interesa mucho por las inquietudes políticas de su hija, aunque ella tiene pocas, en realidad), de exámenes y de cosas varias. Llegan a casa, en la que huele a comida rica y la mayoría de las veces ya está puesta la mesa, y comen todos, menos la pequeña que está en el cole, hablando de trivialidades y comentando entre risas y bromas cómo ha transcurrido la mañana. Los días que no son viernes y el ilustre Bonetto llega más tarde a casa, come él solo en la cocina mientras lee el periódico, y luego se sienta en el sofá junto a su mujer y charlan un rato y beben grappa y se abrazan.
A eso de las cinco y media el ilustre Bonetto empieza a mentalizarse de que tiene que irse a su tienda, segundo sitio donde trabaja y al que cada vez llega más tarde porque, la verdad, no va mucha gente (en un pueblo tan pequeño no es buena idea abrir un negocio y menos en plena crisis), pero él es feliz allí y hace lo que le gusta, trastear con ordenadores y, probablemente, comentar en ese foro de Fórmula 1 en el que lleva registrado unos cuantos años y que es su pasión y su único vicio.
Cuando es hora de cerrar la tienda, a las ocho y media, llega a casa cansado pero sabiendo que aún le quedan unas horas de día por delante. Cena algo, enciende el ordenador de nuevo, discute de fútbol con su segundo hijo o se pone a escuchar una ópera, a saber La Traviata, Lucía di Lammermoor, Las bodas de Fígaro o alguna otra. Si es viernes suele salir a cenar con su mujer a un restaurante italiano que hay en el pueblo de al lado y, si alguno de los cuatro hijos se pone pesado, se lo llevan con ellos de cena "sin que se enteren tus hermanos" y él se siente muy orgulloso de haber sido el elegido.
A veces el ilustre Bonetto se queda dormido mientras está con el ordenador, otras sube a la cama temprano con su mujer, y en las últimas navidades se quedaba con su hija mayor viendo óperas en la tele hasta horas bastante avanzadas (que las óperas son largas y ponen muchos anuncios).
El viernes 13 de enero el ilustre Bonetto no pudo volver a casa a comer con su familia. Porque Dios decidió que era más necesario en otro sitio, quizá que los cuidaría mejor desde el cielo o, a lo mejor, su hermana pequeña le echaba mucho de menos y se lo llevó con ella.
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Esto, escrito por Ada Vánder en http://hastaeldiaquelapalmes.blogspot.com ha tenido un comentario que dice:
Es terriblemente cruel que nos introduzcas a un personaje y a su familia, que al parecer es un buen hombre y muy trabajador, para que luego lo mates así como así, pero igual a resultado un buen relato y me ha gustado.
Besos de neón, y espero seguir leyéndote cuando pueda.
Besos de neón, y espero seguir leyéndote cuando pueda.
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Al cual, Ada Vánder ha respondido así:
Sí, ojalá la historia hubiera acabado de otra manera. O no hubiera acabado aún.
Y sí que era buen hombre, uno de los mejores, si no el que más. Palabra de su hija mayor :)
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Este desconocido ha descrito perfectamente todo, una realidad terriblemente cruel, un hombre bueno y trabajador que se ha matado así como así.
¡Ay Bonetto... cuánto se te quiere!
Y sí que era buen hombre, uno de los mejores, si no el que más. Palabra de su hija mayor :)
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Este desconocido ha descrito perfectamente todo, una realidad terriblemente cruel, un hombre bueno y trabajador que se ha matado así como así.
¡Ay Bonetto... cuánto se te quiere!
viernes, 13 de abril de 2012
13 de abril de 2012
Porque tres meses no es nada y aún están tus huellas por la casa, y tu ropa, y tus cosas de afeitarte y casi hasta tú.
Y puede que todo haya sido una pesadilla y oiga el ruido de tus llaves y los perros vayan contentos a saludarte.
Y entres como si no, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera pasado tanto, como si fuera ayer.
Y me digas: -¡hola mi reina!
Y me sonrías.
Y entonces yo me quejo, porque soy una quejica, y me chivo de que tía ha estado muy pesada y de que estoy aburrida de hacer las cosas de la casa.
Y tú me mimas.
Y yo me dejo mimar. Soy una consentida. ¡Hasta Ana se dio cuenta! y un día dijo: mamá es la mimada de papá.
Y entonces te diría todo lo que no me ha dado tiempo a decirte, no es nada, es solo que te quiero.
Y bailaríamos.
miércoles, 11 de abril de 2012
SOTTO VOCE
Era un restaurante pequeño y acogedor, apenas seis u ocho mesas. Solíamos ir con mucha frecuencia porque se comía bien, era barato y el ambiente silencioso, unas cuantas parejas como nosotros, con música clásica suave de fondo, muy agradable y ¡encima italiano! lo que quiere decir: agua con gas, vino de Montalccino y pasta, mucha pasta. Los dueños, sobre todo ella, nos trataban más como a amigos que como a clientes. Estábamos empezando a ser parte de la decoración. En cuanto amanecía el viernes ya notaba el regustillo del placer, ¡hoy es viernes, hoy salimos a cenar, iremos al italiano seguramente! Cuando Luis volvía de la tienda no hacía falta organizar nada, estaba todo dicho, ¿nos vamos? nos vamos. En casa dejábamos la rutina de toda la semana quemándose en la chimenea, a tía ahí sentada mirándonos marchar,
-¿vais a salir?
-sí, nos vamos a tomar algo...
Y qué felicidad tan fácil, tan sencilla y tan buena. No necesitábamos nada más. Salir a cenar, dedicarnos un rato el uno al otro; hablar de nada y de todo y querernos una vez más. Recargar pilas para la semana siguiente. Era nuestro momento.
El viernes 13 de enero era un viernes como otro cualquiera, uno más, otra vez nos esperaba el restaurante italiano sobre las diez; pero esta vez nuestra mesa se quedó vacía.
¡Cuántas veces me he acordado de él! el agua con gas, el vino de Montalccino, la pasta... toda esa felicidad tan fácil, tan sencilla y tan buena se estaba ahora quemando en la chimenea viernes tras viernes, aplastada por cenizas de soledad y de abatimiento.
Ayer tuve que pasar por delante; no había vuelto desde diciembre. Las piernas me temblaban -¿cómo voy a poder resistir pasar por ahí? ¿estará la dueña? ¿qué le diré? ¿qué me dirá? No quiero pasar, .
En esas estaba cuando llegué a la puerta y cuál es mi sorpresa que veo que está en obras, un obrero encaramado en una escalera pica la pared; no hay mesas, no hay agua con gas, no hay nada dentro más que polvo.
¡Qué alivio!
Tampoco ellos, las mesas, la música, el vino, la pasta... han podido soportar su ausencia y no han tenido más remedio que cerrar.
lunes, 9 de abril de 2012
COSAS PENDIENTES
"...solo hay una cosa que nos ha quedado pendiente..." esto digo en la entrada anterior y no es verdad. ¡No hay una cosa que nos haya quedado pendiente! ¡hay muchísimas! ¡incontables!
A mí se me ha quedado pendiente todo, todo el amor lo tengo colgado, penden las caricias de mis manos, los besos de mis labios, las palabras de mi boca... todo cuelga y se cae.
Tengo pendiente el seguir viviendo.
A mí se me ha quedado pendiente todo, todo el amor lo tengo colgado, penden las caricias de mis manos, los besos de mis labios, las palabras de mi boca... todo cuelga y se cae.
Tengo pendiente el seguir viviendo.
domingo, 1 de abril de 2012
Me han dicho...
"Vosotros dos siempre fuisteis música juntos"
"Luis sigue siendo tuyo, absolutamente tuyo"
"Comentamos Mario y yo en más de una ocasión lo enamorados que estabais, esas miradas que no hablan pero lo dicen todo, esa compenetración absoluta de una pareja que lleva junta el tiempo necesario para que sobren las palabras, para que con un simple gesto se exprese un sentimiento, un chiste, una ironía...
Llamaba la atención, eso es algo que no vive todo el mundo en toda su vida, es un privilegio haber sentido eso. Soy de las que piensa (creo que tú también) que dos almas que se aman es para siempre, porque el alma nunca muere, la energía nunca se destruye y Luis desde lo alto brilla muy fuerte para transmitiros su fuerza y energía. Él os seguirá ayudando en las cosas importantes de la vida porque cuando lo necesitéis siempre estará ahí abrazándoos."
"siempre recordaré su fantástica sonrisa, su tranquilidad y el enorme amor que profesaba por Yeya su esposa, y por sus cuatro hijos, Macarena, Luís, Gonzalo y Ana, que sin duda ninguna eran su mayor orgullo.
Porque Luís era: “Luís y Yeya”. Hace más de treinta años, cuando aún eran unos críos, se hicieron novios y diez años después, se casaron uniendo para siempre sus vidas. Os puedo asegurar que no recuerdo haberlos visto nunca discutir; en cambio siempre envidié su capacidad de disfrutar de las cosas más pequeñas. Creo que no me equivoco si digo que Luís ha sido un marido enamorado y bueno y un gran padre. La prueba está en la estupenda familia que han formado. Como me decía Yeya hace unos días, solo hay una cosa que les ha quedado pendiente, y es haberse ido a vivir a Italia, de la que se enamoraron cuando la conocieron en la boda de Yrma y Enea."
Porque Luís era: “Luís y Yeya”. Hace más de treinta años, cuando aún eran unos críos, se hicieron novios y diez años después, se casaron uniendo para siempre sus vidas. Os puedo asegurar que no recuerdo haberlos visto nunca discutir; en cambio siempre envidié su capacidad de disfrutar de las cosas más pequeñas. Creo que no me equivoco si digo que Luís ha sido un marido enamorado y bueno y un gran padre. La prueba está en la estupenda familia que han formado. Como me decía Yeya hace unos días, solo hay una cosa que les ha quedado pendiente, y es haberse ido a vivir a Italia, de la que se enamoraron cuando la conocieron en la boda de Yrma y Enea."
Cuando te dicen cosas así el alma se esponja, se hincha de orgullo y reconforta.
lunes, 26 de marzo de 2012
La luna horizontal y la nueva estrella
Durante los últimos años la ópera había entrado a formar parte de nuestras vidas. No sé explicar bien el motivo, fue despacito haciéndose un hueco en las conversaciones, en los CDs del coche, en el mp3...y empezó a acaparar todo. Nos acompañaba en los viajes, en casa durante las tardes invernales, hasta en los paseos a los perros Luis ponía a la Callas o a la Caballé en su móvil.
El mes de mayo pasado fuimos a ver La Traviata y aquello fue el detonante de una nueva pasión, sobre todo para él, que luego me contagió irremediablemente.
Con la ópera pasa que cuanto más la oyes, más te gusta, incluso me atrevería a decir que para que guste hay que oírla mucho; al principio cuesta y cansa, pero llega un momento en el que es como si se encendiera una luz y después ya no se puede apagar. Una vez encendida te engancha y te hace prisionera.
Así, nos hizo prisioneros de su angustioso amor Violeta y Alfredo, o Susana y Fígaro de sus picardías.
Teníamos una nueva ilusión, ir algún día al Teatro Real a ver La Traviata.
El día que murió Luis me llamó la atención que había una luna muy rara. No sabría decir si era menguante o creciente pues estaba en horizontal. Parecía una media naranja partida en dos, pero rota como a la fuerza. Estaba desgarrada, descuajaringada. Solo se veía la parte de abajo. La de arriba, pensé, era su alma que había llegado ya al cielo; la de abajo era la mía que se había quedado aquí.
Hoy leo en el periódico un artículo comentando no sé qué ópera que han estrenado en el Teatro Real. Lo voy leyendo con interés, pero me invade una mezcla de envidia y rabia por no haber ido. No hemos podido ir. Y termino leyéndolo por encima.
Sin embargo, creo que Luis sí estuvo allí; el periodista no lo sabe, pero yo sí.
Él termina el artículo diciendo: ",,,salimos del Teatro Real y vemos el extraño cielo de 2012: la luna horizontal y esa nueva estrella inexplicable..."
El mes de mayo pasado fuimos a ver La Traviata y aquello fue el detonante de una nueva pasión, sobre todo para él, que luego me contagió irremediablemente.
Con la ópera pasa que cuanto más la oyes, más te gusta, incluso me atrevería a decir que para que guste hay que oírla mucho; al principio cuesta y cansa, pero llega un momento en el que es como si se encendiera una luz y después ya no se puede apagar. Una vez encendida te engancha y te hace prisionera.
Así, nos hizo prisioneros de su angustioso amor Violeta y Alfredo, o Susana y Fígaro de sus picardías.
Teníamos una nueva ilusión, ir algún día al Teatro Real a ver La Traviata.
El día que murió Luis me llamó la atención que había una luna muy rara. No sabría decir si era menguante o creciente pues estaba en horizontal. Parecía una media naranja partida en dos, pero rota como a la fuerza. Estaba desgarrada, descuajaringada. Solo se veía la parte de abajo. La de arriba, pensé, era su alma que había llegado ya al cielo; la de abajo era la mía que se había quedado aquí.
Hoy leo en el periódico un artículo comentando no sé qué ópera que han estrenado en el Teatro Real. Lo voy leyendo con interés, pero me invade una mezcla de envidia y rabia por no haber ido. No hemos podido ir. Y termino leyéndolo por encima.
Sin embargo, creo que Luis sí estuvo allí; el periodista no lo sabe, pero yo sí.
Él termina el artículo diciendo: ",,,salimos del Teatro Real y vemos el extraño cielo de 2012: la luna horizontal y esa nueva estrella inexplicable..."
martes, 20 de marzo de 2012
domingo, 18 de marzo de 2012
¡CÓMO QUIERO!
¡CÓMO QUIERO!
¡Cómo quiero decirte que te quiero!
¡cómo quiero quererte como digo!
¡cómo digo TE QUIERO y no me escuchas!
¡cómo quiero escuchar de ti TE QUIERO!
¡No te oigo, mi amor, y no te veo!
¡ya no siento tu piel, ni tus caricias!
¡no conozco tu voz, ni tú la mía!
¡ya no huelo tu amor, aunque me empeño!
¡Qué impotencia de verme encarcelada!
en este amor inútil, en tu nada,
en la ausencia total de tu mirada.
¡Cómo quiero que vengas y me lleves
contigo, de la mano y me acompañes,
a tu sueño final y a tu morada!
¿Dónde estás?
Aquí estoy, mi reina, para adorarte.Aquí estoy, preciosa, para escribirte.Aquí estoy, mi diosa, para rendirtetributo por no estar sabiendo amarte.
Postrado ante tus pies, me desesperoal no encontrar la llave del deseoque en brazos acunado de Morfeose oculta y se adormece por entero.
mis besos y caricias, por herirtePerdóname, mi bien, por lastimarte
Ayúdame también a que primerodestierre mi torpeza, que no veoel modo de mostrarte que TE QUIERO
miércoles, 14 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
Nada está en su sitio
Ya son más de la nueve y todavía no has llegado a casa. Luis está en fútbol, Gon en su cuarto, Ana ve la tele, Macarena trastea por la cocina y tía, ausente de nuestra desgracia, pregunta qué día es hoy, igual que ayer, igual que mañana... ya lo sabes. Los perros dormitan a mis pies. Todo está como siempre.
Hoy he ido al oftalmólogo con Gonzalo, toda la tarde en el Puerta de Hierro, como tantas otras veces, pero hoy no tengo a quién contarle que la miopía ha aumentado poco, que le van a poner lentillas porque ya es mayor o que en la sala de espera hacía demasiado calor. Ya nadie comparte conmigo las pequeñas cosas de cada día; las grandes tampoco.
Mañana se cumplen dos meses. No puedo explicar con palabras nada. La mente se me embota y el corazón lo siento como exprimido, amordazado, seco.
Todo está como siempre y sin embargo, nada está en su sitio.
Hoy he ido al oftalmólogo con Gonzalo, toda la tarde en el Puerta de Hierro, como tantas otras veces, pero hoy no tengo a quién contarle que la miopía ha aumentado poco, que le van a poner lentillas porque ya es mayor o que en la sala de espera hacía demasiado calor. Ya nadie comparte conmigo las pequeñas cosas de cada día; las grandes tampoco.
Mañana se cumplen dos meses. No puedo explicar con palabras nada. La mente se me embota y el corazón lo siento como exprimido, amordazado, seco.
Todo está como siempre y sin embargo, nada está en su sitio.
sábado, 10 de marzo de 2012
sábado, 3 de marzo de 2012
Un ciprés nuevo
La "mía casita de Monticchiello" ha sido abandonada. Un día felice, como cualquier otro, llamaron a la puerta a media mañana. El timbre sonó estridente y el alma vibró con la agudeza de las cuerdas desafinadas de un violín.
La Niña abrió la puerta con la decisión y la alegría de la recién estrenada madurez; a sus 19 años sabe ya más de la vida de lo que debiera.
La cara del guardia civil era fría e inexpresiva. No existe calor, ni expresión para comunicar algo así.
Sus palabras iban cayendo como piedras en un pozo de agua negra, se hundían sin hacer ruido. Yo creo que ese pozo no tiene fondo y las piedras bajan y bajan, con lentittud, como si en lugar de agua, fuera un líquido oleoso, espeso y denso, ¡chapapote! ¡eso es! es un pozo de chapapote. Lo que allí cae, desaparece engullido en la negrura pastosa del dolor.
Los gritos de la Niña se chocaban con las paredes de toda la casa, retumbaban y atraían al llanto que se me avalanzaba a la garganta produciendo una sensación que dificultaba la respiración, la aceleraba y la hacía jadear en jaculatorias, ¡Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme!
El guardia hablaba no sé de qué, me contaba la hora, el sitio, decía un teléfono, un lugar... mi cabeza no era capaz de entender nada, la sensación era como si la estuvieran barriendo y me producía un mareo vertiginoso, en el que se sucedían imágenes atropelladas: un beso, un café de desayuno como cualquier café, una Niña Chica en el cole ajena a todo, los Chicos que volverían con su moto, sus cuadernos, sus mochilas llenas de proyectos truncados, la Niña madura seguía gimiendo con la desesperación del pájaro herido que no puede alzar el vuelo, y otra vez el beso de la mañana, un beso eterno, que vuelve todos los días, aunque ahora sin cuerpo, sin roce y sin calor; frío y duro como la muerte, que se posó esa mañana del 13 enero en mis labios.
La casita de Monticchiello está ahora en silencio, muda de asombro, abandonada.
Sus cipreses me miran y se burlan. Todo el camino ha quedado polvoriento.
Sin embargo he plantado un nuevo ciprés en otro campo, todavía es pequeño y no sé si prenderá. A Luis le gusta. "Te queremos mucho, tu mujer y tus hijos", así se llama y lo pone en una cinta enrollada en su tallo.
Es un campo azul y verde. Con el cuidado de un Dios amoroso, Jesús estuvo en ese campo esa mañana porque tenía que recoger un alma grande. La cogió entre sus manos con la suavidad de una madre que acaricia a su niño recién nacido, la besó con todo el amor de un Dios y la alzó hacia el cielo con tanta ternura... Por eso en ese campo solo hay paz, la paz de una madre, la paz de un Dios.
http://www.youtube.com/watch?v=5nHq4HTKIHg
La Niña abrió la puerta con la decisión y la alegría de la recién estrenada madurez; a sus 19 años sabe ya más de la vida de lo que debiera.
La cara del guardia civil era fría e inexpresiva. No existe calor, ni expresión para comunicar algo así.
Sus palabras iban cayendo como piedras en un pozo de agua negra, se hundían sin hacer ruido. Yo creo que ese pozo no tiene fondo y las piedras bajan y bajan, con lentittud, como si en lugar de agua, fuera un líquido oleoso, espeso y denso, ¡chapapote! ¡eso es! es un pozo de chapapote. Lo que allí cae, desaparece engullido en la negrura pastosa del dolor.
Los gritos de la Niña se chocaban con las paredes de toda la casa, retumbaban y atraían al llanto que se me avalanzaba a la garganta produciendo una sensación que dificultaba la respiración, la aceleraba y la hacía jadear en jaculatorias, ¡Dios mío ven en mi auxilio, Señor date prisa en socorrerme!
El guardia hablaba no sé de qué, me contaba la hora, el sitio, decía un teléfono, un lugar... mi cabeza no era capaz de entender nada, la sensación era como si la estuvieran barriendo y me producía un mareo vertiginoso, en el que se sucedían imágenes atropelladas: un beso, un café de desayuno como cualquier café, una Niña Chica en el cole ajena a todo, los Chicos que volverían con su moto, sus cuadernos, sus mochilas llenas de proyectos truncados, la Niña madura seguía gimiendo con la desesperación del pájaro herido que no puede alzar el vuelo, y otra vez el beso de la mañana, un beso eterno, que vuelve todos los días, aunque ahora sin cuerpo, sin roce y sin calor; frío y duro como la muerte, que se posó esa mañana del 13 enero en mis labios.
La casita de Monticchiello está ahora en silencio, muda de asombro, abandonada.
Sus cipreses me miran y se burlan. Todo el camino ha quedado polvoriento.
Sin embargo he plantado un nuevo ciprés en otro campo, todavía es pequeño y no sé si prenderá. A Luis le gusta. "Te queremos mucho, tu mujer y tus hijos", así se llama y lo pone en una cinta enrollada en su tallo.
Es un campo azul y verde. Con el cuidado de un Dios amoroso, Jesús estuvo en ese campo esa mañana porque tenía que recoger un alma grande. La cogió entre sus manos con la suavidad de una madre que acaricia a su niño recién nacido, la besó con todo el amor de un Dios y la alzó hacia el cielo con tanta ternura... Por eso en ese campo solo hay paz, la paz de una madre, la paz de un Dios.
http://www.youtube.com/watch?v=5nHq4HTKIHg
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