Es
como alucinante, surrealista, que esté Luis haciendo la Selectividad,
dando ese paso tan decisivo en su vida, en nuestras vidas, y no estés tú
para comentarlo, para ampararlo, para protegerlo, para educarlo, para
decirle, para abrazarle, para regañarle (que a veces se lo merece), no
sé cómo es posible, pero no estás.
Ya puedes desde el cielo ejercer, porque aquí te necesitamos mucho.
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