lunes, 30 de abril de 2012

Te cuento



Te cuento que Tía sigue corriendo como un gamo para quitarte el periódico. Ya no es a ti a quién se lo quita, pero a ella se le ha quedado dentro de su desbaratado cerebelo que si no corre a cogerlo y no lo esconde en su mesa, alguien se lo quitará y tendrá que pasarse la tarde dormitando ante el runrún de la chimenea como una pobre mártir... ¡Como si no hiciera eso todos los días, con o sin periódico, con o sin ti!

Te cuento que los perros siguen reclamando su paseo a la misma hora. ¡Qué curioso es ese reloj interno que tienen! Son como el cocodrilo de Peter Pan, tic-tac, tic-tac, y les suena la alarma siempre a la misma hora, aunque no sean cocodrilos que se hayan tragado un despertador y aunque tú ya no estés.

Te cuento que la rueda trasera de mi coche se desinfla y no sé hincharla. Voy a la gasolinera, enchufo un cable que pone aire y hace “psssssss” pero más bien me parece que en lugar de hincharla, la deshincho.

Te cuento también que tenemos que renovar el Título de Familia Numerosa y por primera vez nos haremos una foto en un sito de fotos, ya no nos vale la pared blanca del cuarto de estar porque ya no tenemos fotógrafo.

Te cuento que han nacido Álvaro y Lucas. (Marcos no, te lo llevaste contigo). Después de tanta muerte y tanto dolor, son como dos ríos de vida, dos manantiales de alegría, dos calmantes del alma.

Te cuento, mi amor, que todos los días, incomprensiblemente, vuelve a amanecer.

domingo, 29 de abril de 2012

Qué locura


Cada vez que oigo el ruido de la puerta, mi corazón da un salto mortal, porque todavía tengo un resquicio loco de esperanza de que seas tú. ¡Qué locura! pero ¿quién podría vivir sin la locura?

jueves, 26 de abril de 2012

La verdad




“ Vive el día entero hablándole a Dios.  Pídele que ya te coja en brazos y que ya lleve Él el barco de tu vida.   Estando en continua oración saldrás de ti misma y tu cansancio y tu dolor tendrán una nueva perspectiva y una nueva dimensión.
Eres una mujer excepcional y Dios cuenta con ello.  Eres una elegida.  Dios sabe a quién se le puede pedir.  Si te tienes que separar de Luis en esta vida, Dios te va a ayudar.  No te va a dejar sola.  Estamos llamados a la eternidad, esta vida es sólo la preparación de “la otra” .  Sólo hay que llegar a la otra.  Hay que esperar a que Dios te abra la puerta y te diga: “venga, pasa, ya estás aquí y ahora empiezas a vivir”.  Y Luis te esperará en las puertas del cielo y el día que tú llegues habrá una fiesta y solo allí seremos todos “eternamente felices”.
Y Luis, que desde el Cielo no tendrá ningún dolor, ni siquiera el dolor de no estar a diario con vosotros (ese dolor sólo es de este mundo),  os cuidará.  Y estará contigo en tu día a día y lo notarás. .  Y en realidad Luis se estará ocupando de que estés llena de Gracia de Dios.  Tú y tus hijos seguís llamados a seguir siendo la familia feliz que Luis y tú habéis fundado, esa es la clarísima voluntad de Dios y la clarísima voluntad de Luis”.

martes, 17 de abril de 2012

Corazón partío

                                                   
Hoy por fin ha llegado el informe de la autopsia, que prescindiendo de palabras técnicas, dice que la causa final de tu muerte ha sido: rotura del corazón.
¡Se nos ha roto el corazón, mi amor! a ti de forma física y real, de forma brutal por el impacto del camión.
 A mí de forma espiritual e irreal, de forma brutal por el impacto de tu ausencia.
Pero con lo que queda del tuyo y lo que queda del mío, podemos formar un nuevo corazón, fuerte, grande y nuestro.
                                                                                                                                                                   

lunes, 16 de abril de 2012



El ilustre Bonetto

El ilustre Bonetto se levanta todos los días entre semana a las ocho menos diez. A veces se olvida de apagar el despertador los sábados y domingos, lo cual pone de muy mal humor a su mujer porque ya no es capaz de volver a dormirse. Se ducha, se echa espuma en el pelo y baja a desayunar a eso de las ocho, un café solo, recién hecho, que se bebe de un trago, probablemente abrasándose la lengua. Saca la bolsa de basura y pone una nueva, se calza el abrigo, da un beso a su mujer y avisa a sus hijos. A las ocho y diez como tardísimo están fuera, subiéndose al coche, al Kia Carnival azul que está aparcado frente a la puerta. Deja a su hijo pequeño a los pocos minutos en el instituto, y continúa el viaje con su hija mayor, por una carreterucha peligrosa y llena de curvas que, si la sigues durante unos veinte minutos, te lleva al pueblo de al lado. Por el camino, enciende la radio y escucha las noticias del día, mientras su hija lleva los cascos puestos y se aísla en su música, medio dormida. Siempre le dice algo el ilustre Bonetto a su hija, tipo a qué hora acabas hoy las clases o vaya cara de sueño llevas, y ella pausa su ipod y contesta con monosílabos porque no le apetece mucho hablar cuando está recién salida de la cama. Se acaba la carretera de las curvas y se desvían hacia la estación, donde el ilustre Bonetto deja a su hija mayor despidiéndose con un beso y deseándole un buen día. Y mientras ella va en tren a la universidad, él sigue su trayecto hasta el trabajo.
No sé bien lo que hace allí, solo sé que es bastante imprescindible y que, aunque no es el jefe, los jefes dependen de él. Porque es el que más sabe de informática de toda la pequeña empresa, y que entiende de todo, además. Le dijo un día en tono de broma a su hija que "sin mí estarían perdidos", lo cual resultó ser totalmente cierto.
Sale de trabajar a eso de las tres, aunque los viernes sale un poco antes y recoge a su hija de la universidad. Estos días, ella ya más despierta y animada, los pasan hablando en el coche de todo un poco, de música, de política (el ilustre Bonetto se interesa mucho por las inquietudes políticas de su hija, aunque ella tiene pocas, en realidad), de exámenes y de cosas varias. Llegan a casa, en la que huele a comida rica y la mayoría de las veces ya está puesta la mesa, y comen todos, menos la pequeña que está en el cole, hablando de trivialidades y comentando entre risas y bromas cómo ha transcurrido la mañana. Los días que no son viernes y el ilustre Bonetto llega más tarde a casa, come él solo en la cocina mientras lee el periódico, y luego se sienta en el sofá junto a su mujer y charlan un rato y beben grappa y se abrazan.
A eso de las cinco y media el ilustre Bonetto empieza a mentalizarse de que tiene que irse a su tienda, segundo sitio donde trabaja y al que cada vez llega más tarde porque, la verdad, no va mucha gente (en un pueblo tan pequeño no es buena idea abrir un negocio y menos en plena crisis), pero él es feliz allí y hace lo que le gusta, trastear con ordenadores y, probablemente, comentar en ese foro de Fórmula 1 en el que lleva registrado unos cuantos años y que es su pasión y su único vicio.
Cuando es hora de cerrar la tienda, a las ocho y media, llega a casa cansado pero sabiendo que aún le quedan unas horas de día por delante. Cena algo, enciende el ordenador de nuevo, discute de fútbol con su segundo hijo o se pone a escuchar una ópera, a saber La Traviata, Lucía di Lammermoor, Las bodas de Fígaro o alguna otra. Si es viernes suele salir a cenar con su mujer a un restaurante italiano que hay en el pueblo de al lado y, si alguno de los cuatro hijos se pone pesado, se lo llevan con ellos de cena "sin que se enteren tus hermanos" y él se siente muy orgulloso de haber sido el elegido.
A veces el ilustre Bonetto se queda dormido mientras está con el ordenador, otras sube a la cama temprano con su mujer, y en las últimas navidades se quedaba con su hija mayor viendo óperas en la tele hasta horas bastante avanzadas (que las óperas son largas y ponen muchos anuncios).
El viernes 13 de enero el ilustre Bonetto no pudo volver a casa a comer con su familia. Porque Dios decidió que era más necesario en otro sitio, quizá que los cuidaría mejor desde el cielo o, a lo mejor, su hermana pequeña le echaba mucho de menos y se lo llevó con ella.
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Esto, escrito por Ada Vánder en http://hastaeldiaquelapalmes.blogspot.com ha tenido un comentario que dice:
Es terriblemente cruel que nos introduzcas a un personaje y a su familia, que al parecer es un buen hombre y muy trabajador, para que luego lo mates así como así, pero igual a resultado un buen relato y me ha gustado.
Besos de neón, y espero seguir leyéndote cuando pueda.

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Al cual, Ada Vánder ha respondido así:

Sí, ojalá la historia hubiera acabado de otra manera. O no hubiera acabado aún.

Y sí que era buen hombre, uno de los mejores, si no el que más. Palabra de su hija mayor :)

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 Este desconocido ha descrito perfectamente todo, una realidad terriblemente cruel, un hombre bueno y trabajador que se ha matado así como así.

  ¡Ay Bonetto... cuánto se te quiere!

 

viernes, 13 de abril de 2012

13 de abril de 2012

Porque tres meses no es nada y aún están tus huellas por la casa, y tu ropa, y tus cosas de afeitarte y casi hasta tú.
Y puede que todo haya sido una pesadilla y oiga el ruido de tus llaves y los perros vayan contentos a saludarte.
Y entres como si no, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera pasado tanto, como si fuera ayer.
Y me digas: -¡hola mi reina!
Y me sonrías.
Y entonces yo me quejo, porque soy una quejica, y me chivo de que tía ha estado muy pesada y de que estoy aburrida de hacer las cosas de la casa.
Y tú me mimas.
Y yo me dejo mimar. Soy una consentida. ¡Hasta Ana se dio cuenta! y un día dijo: mamá es la mimada de papá.
Y entonces te diría todo lo que no me ha dado tiempo a decirte, no es nada, es solo que te quiero.
Y bailaríamos.



miércoles, 11 de abril de 2012

SOTTO VOCE

Era un restaurante pequeño y acogedor, apenas seis u ocho mesas. Solíamos ir con mucha frecuencia porque se comía bien, era barato y el ambiente silencioso, unas cuantas parejas como nosotros, con música clásica suave de fondo, muy agradable y ¡encima italiano! lo que quiere decir: agua con gas, vino de Montalccino y pasta, mucha pasta. Los dueños, sobre todo ella, nos trataban  más como a amigos que como a clientes. Estábamos empezando a ser parte de la decoración. En cuanto amanecía el viernes ya notaba el regustillo del placer, ¡hoy es viernes, hoy salimos a cenar, iremos al italiano seguramente! Cuando Luis volvía de la tienda no hacía falta organizar nada, estaba todo dicho, ¿nos vamos? nos vamos. En casa dejábamos la rutina de toda la semana quemándose en la chimenea, a tía ahí sentada mirándonos marchar,
-¿vais a salir?
-sí, nos vamos a tomar algo...
Y qué felicidad tan fácil, tan sencilla y tan buena. No necesitábamos nada más. Salir a cenar, dedicarnos un rato el uno al otro; hablar de nada y de todo y querernos una vez más. Recargar pilas para la semana siguiente. Era nuestro momento.
El viernes 13 de enero era un viernes como otro cualquiera, uno más, otra vez nos esperaba el restaurante italiano sobre las diez; pero esta vez nuestra mesa se quedó vacía.
¡Cuántas veces me he acordado de él! el agua con gas, el vino de Montalccino, la pasta... toda esa felicidad tan fácil, tan sencilla y tan buena se estaba ahora quemando en la chimenea viernes tras viernes, aplastada por cenizas de soledad y de abatimiento.
Ayer tuve que pasar por delante; no había vuelto desde diciembre. Las piernas me temblaban -¿cómo voy a poder resistir pasar por ahí? ¿estará la dueña? ¿qué le diré? ¿qué me dirá? No quiero pasar, .
En esas estaba cuando llegué a la puerta y cuál es mi sorpresa que veo que está en obras, un obrero encaramado en una escalera pica la pared; no hay mesas, no hay agua con gas, no hay nada dentro más que polvo.
¡Qué alivio!
Tampoco ellos, las mesas, la música, el vino, la pasta... han podido soportar su ausencia y no han tenido más remedio que cerrar.

lunes, 9 de abril de 2012

COSAS PENDIENTES

"...solo hay una cosa que nos ha quedado pendiente..." esto digo en la entrada anterior y no es verdad. ¡No hay una cosa que nos haya quedado pendiente! ¡hay muchísimas! ¡incontables!
A mí se me ha quedado pendiente todo, todo el amor lo tengo colgado, penden las caricias de mis manos, los besos de mis labios, las palabras de mi boca... todo cuelga y se cae.
Tengo pendiente el seguir viviendo.

domingo, 1 de abril de 2012

Me han dicho...

"Vosotros dos siempre fuisteis música juntos"

"Luis sigue siendo tuyo, absolutamente tuyo" 


"Comentamos Mario y yo en más de una ocasión lo enamorados que estabais, esas miradas que no hablan pero lo dicen todo, esa compenetración absoluta de una pareja que lleva junta el tiempo necesario para que sobren las palabras, para que con un simple gesto se exprese un sentimiento, un chiste, una ironía... 
Llamaba la atención, eso es algo que no vive todo el mundo en toda su vida, es un privilegio haber sentido eso. Soy de las que piensa (creo que tú también) que dos almas que se aman es para siempre, porque el alma nunca muere, la energía nunca se destruye y Luis desde lo alto brilla muy fuerte para transmitiros su fuerza y energía. Él os seguirá ayudando en las cosas importantes de la vida porque cuando lo necesitéis siempre estará ahí abrazándoos."

"siempre recordaré su fantástica sonrisa, su tranquilidad y el enorme amor que profesaba por Yeya su esposa, y por sus cuatro hijos, Macarena, Luís, Gonzalo y Ana, que sin duda ninguna eran su mayor orgullo.
Porque Luís era: “Luís y Yeya”. Hace más de treinta años, cuando aún eran unos críos, se hicieron novios y  diez años después, se casaron uniendo para siempre sus vidas. Os puedo asegurar que no recuerdo haberlos visto nunca discutir; en cambio siempre envidié su capacidad de disfrutar de las cosas más pequeñas. Creo que no me equivoco si digo que Luís ha sido un marido enamorado y bueno y un gran padre. La prueba está en la estupenda familia que han formado. Como me decía Yeya hace unos días, solo hay una cosa que les ha quedado pendiente, y es haberse ido a vivir a Italia, de la que se enamoraron cuando la conocieron en la boda de Yrma y Enea."

Cuando te dicen cosas así el alma se esponja, se hincha de orgullo y reconforta.