viernes, 13 de abril de 2012

13 de abril de 2012

Porque tres meses no es nada y aún están tus huellas por la casa, y tu ropa, y tus cosas de afeitarte y casi hasta tú.
Y puede que todo haya sido una pesadilla y oiga el ruido de tus llaves y los perros vayan contentos a saludarte.
Y entres como si no, como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera pasado tanto, como si fuera ayer.
Y me digas: -¡hola mi reina!
Y me sonrías.
Y entonces yo me quejo, porque soy una quejica, y me chivo de que tía ha estado muy pesada y de que estoy aburrida de hacer las cosas de la casa.
Y tú me mimas.
Y yo me dejo mimar. Soy una consentida. ¡Hasta Ana se dio cuenta! y un día dijo: mamá es la mimada de papá.
Y entonces te diría todo lo que no me ha dado tiempo a decirte, no es nada, es solo que te quiero.
Y bailaríamos.



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