“
Vive el día entero hablándole a Dios. Pídele que ya te coja en brazos y
que ya lleve Él el barco de tu vida. Estando en continua oración
saldrás de ti misma y tu cansancio y tu dolor tendrán una nueva
perspectiva y una nueva dimensión.
Eres
una mujer excepcional y Dios cuenta con ello. Eres una elegida. Dios
sabe a quién se le puede pedir. Si te tienes que separar de Luis en
esta vida, Dios te va a ayudar. No te va a dejar sola. Estamos
llamados a la eternidad, esta vida es sólo la preparación de “la otra” .
Sólo hay que llegar a la otra. Hay que esperar a que Dios te abra la
puerta y te diga: “venga, pasa, ya estás aquí y ahora empiezas a vivir”.
Y Luis te esperará en las puertas del cielo y el día que tú llegues
habrá una fiesta y solo allí seremos todos “eternamente felices”.
Y
Luis, que desde el Cielo no tendrá ningún dolor, ni siquiera el dolor
de no estar a diario con vosotros (ese dolor sólo es de este mundo), os
cuidará. Y estará contigo en tu día a día y lo notarás. . Y en
realidad Luis se estará ocupando de que estés llena de Gracia de Dios.
Tú y tus hijos seguís llamados a seguir siendo la familia feliz que
Luis y tú habéis fundado, esa es la clarísima voluntad de Dios y la
clarísima voluntad de Luis”.
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