martes, 29 de mayo de 2012

Amapolas de regalo

Al llegar la primavera, el campo se viste de rojo y me encanta. Me acuerdo de mirar las amapolas desde pequeña, cuando volvíamos los domingos por la carretera de La Coruña, donde ahora hay urbanizaciones asépticas, entonces había campos de amapolas. Recuerdo especialmente las laderas de la vía del tren a su paso por Las Matas. ¿Por qué a las amapolas les gustarán tanto los trenes? Siempre están ahí para que el viajero aburrido las vea desde la ventanilla y son un regalo para el espíritu.
Desde hace un par de años, el día de mi cumpleaños le pedía a Dios me regalara una amapola, pero él no parecía prestarme atención. Abrías la puerta del jardín y el campo enrojecía, pero dentro... ni una. En fin ¡qué se le va a hacer! realmente Dios tendría otras cosas más importantes en las que pensar que en plantar una amapola en mi jardín.
Este año me olvidé de pedirlo, sin embargo, tengo en el cielo un poderoso intercesor que además conoce mis gustos a la perfección y que no se conforma con regalarme una amapola ¡sino muchas!
Las ha puesto allí al fondo para que las pueda ver desde la butaca.
¡Gracias mi amor, ha sido el mejor regalo de cumpleaños!



sábado, 26 de mayo de 2012

No quiero jugar ya

Ya no quiero jugar más a esto.
No me gusta este juego.
Quiero que vengas y me lleves a casa, no sé a qué casa, a la que ahora es tuya. Donde tú estés quiero estar yo.
¿Es que no te acuerdas de que me he quedado aquí, contando de cara a la pared?

domingo, 20 de mayo de 2012

Inés

¿Alguien sabe lo que es amor? yo lo voy a explicar. El amor sencillo y puro se llama Inés y tiene Síndrome de Down.
Si esas madres, tan engañadas y confundidas, supieran que matando en el seno materno a ese ser tan débil e indefenso están matando lo mejor de ellas mismas, lo más grande, verdadero y necesario, porque están matando al mismo amor hecho carne en un cuerpo, tal vez no muy perfecto, pero sí en el alma más pura, no lo harían.
Si alguien les dijera lo que ocurre en realidad al abortar a ese pequeño con Síndrome de Down, ninguna consentiría que nada ni nadie lo arrancara de ellas.
¡Qué confusión, qué ignorancia, cuánta mentira! y todo porque en una ecografía se ve no sé qué cosa sin importancia en el pliegue nucal... ¿se ve en la ecografía el amor que va a dar esa criatura? ¿dice la ecografía cuánto compensan estos niños sus posibles discapacidades? ¿sabe la ecografía el grado de felicidad que provocan a su alrededor?

Inés, guapa, va por ti, mi prima especial.

jueves, 17 de mayo de 2012

¿Es esto una cuestión de tiempo? ¿una apuesta a ver cuánto aguanto, o qué? Porque si de tiempo se trata... ¿a los quince años se ha alcanzado la madurez? ¿se tienen muchos recuerdos anteriores a los quince? De quince a cuarenta y cuatro van veintinueve, casi treinta, si no me equivoco, ¿treinta años son una muestra suficiente para crear hábito en una vida? ¿y cuánto tiempo se necesita para olvidarlo?
No sé vivir sin ti, no sé.
 Verano 1983

lunes, 14 de mayo de 2012

Arbolitos muertos


Hubo un tiempo en el que por las tardes planchaba camisas.
También en ese tiempo éramos dos.
Paseabas conmigo y hacíamos fotos de esos arbolitos desnudos, muertos, que tanto te gustaban.
El tiempo era nuestro y calentaba nuestras venas.
Después llegó el tiempo vacío.
Los arbolitos siguen ahí, impasibles, iguales, muertos y desnudos todavía.
Pero ya no hay camisas en el cesto, ni tú estás en las fotos.

13 otra vez

Y otra vez llegó el día 13, ya ha venido cuatro veces y cuatro veces he tenido que acorcharme el corazón. En realidad me lo acorcho todos los días pues lo mismo me da que sea 13 que 20 que 8000. Es un día más o tal vez, un día menos.
Si supiera pintar o escribir o cantar o esculpir o tocar un instrumento... si pudiera  hacer algo que me ayudara a desahogar, a echar fuera todo lo que siento y me aprisiona el alma. Si pudiera gritar, gritaría alto, enorme, inmenso: aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
y  todo tú saldrías, tu amor dejaría de quemarme y dormiría.
Pero no quiero que salgas, no salgas nunca. Que me quede yo siempre así, despierta, y contigo dentro.

jueves, 3 de mayo de 2012

Papeles grises, tú

Papeles, bancos, otro papel,
un señor gris de un banco negro, un euro, cien mil euros, tú,
una tarjeta de crédito sin crédito, un papel en chino,
un español que también habla en chino, una sudamericana al teléfono, tú,
un recibo devuelto, un número de póliza, una pensión, unos huérfanos, tú,
un fax, una señora gris de un banco negro, dos euros, una viuda,
un coche siniestrado, un seguro, una chaqueta negra, ocho kilos, tú,
una corona de flores, un guardia civil, una deuda,
un papel parecido al otro papel, una hipoteca, tú,
ópera, un vecino que mira,
una herencia, un ataúd,
hacienda, un banco gris lleno de señores de negro, un beso frío, tú,
una firma, un DNI, un ciprés,
un camión amarillo, una nueva cuenta, una cama enorme, tú,
otro seguro, un atestado, otro guardia civil,
un hombre gris de una funeraria también gris, unas cenizas grises, un día gris, tú,
una bolsa de ropa para el tercer mundo, un huérfano que llora,
un Kia azul, unos trozos de Kía azul,
Bonetto, tú,
una nube que llueve, una viuda que llora,
un futuro gris, tú,
un camionero de Eslovaquia, una cuenta bloqueada,
un beso templado, una indemnización,
una carretera gris.
Dolor, dolor, dolor, muerte, dolor.

Y si miro por la ventana veo que la primavera ha explotado en verde y tierno,
y que a pesar de la grisura, el campo canta.
y que tú estás y eres.
Y yo también seré cuando Dios quiera.