martes, 12 de enero de 2010

Máxima

No para de sorprenderme Máxima; hoy he descubierto el motivo de unas manchitas amarillentas que aparecen en el lavabo de vez en cuando. Todas las mañanas, cuando se levanta, lleva su orinal al cuarto de baño y lo vacía en el retrete; después abre el grifo del lavabo y echa un poco de agua en el orinal, lo agita con la mano para limpiar bien las paredes del mismo y luego lo vuelca, plof, sin cuidado alguno de no salpicar, sin pararse a pensar en que el lavabo es pequeño y el orinal no cabe bien, ni tampoco en que ahí están los cepillos de dientes o el jabón de las manos.
Hoy he visto cómo lo hacía y no he podido decirle nada, o no he querido, ¡no puedo estar regañándola por todo!
Yo no sé si es culpa de la vejez, o de que nunca ha tenido que limpiar y no sabe, o si es que es simplemente poco limpia, o, tal vez, un poco de todo, pero cada día hace más porquerías y no puedo con ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario